Escrituras para la sanidad divina y fortaleza

Dios te quiere ver bien! Cuando deseas defender tu sanidad , necesitas ir a la fuente de sanidad: Las Escrituras. Durante décadas, el Dr. José y Keila han confiado en Dios y Su Palabra como su fuente de ayuda, sanidad, fortaleza y salud. ¡Lea estas escrituras, conviértalas en confesiones, imprímelas y póngalas en práctica! Y si necesita un compañero en oración para estar de acuerdo con usted para su sanidad completa, háganoslo saber y estaremos en guardia con usted para acompañarte.

Éxodo 15:26: si escuchas diligentemente la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es justo a su vista, y oyes sus mandamientos, y guardas todos sus estatutos, no pondré ninguna de estas enfermedades sobre ti que he traído sobre los egipcios, porque yo soy el Señor que te sana.

Deuteronomio 7: 14-15: Serás bendecido sobre todas las personas: no habrá varones o hembras estériles entre ti, ni entre tu ganado. Y el Señor te quitará toda enfermedad y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto, que tú conoces; pero las pondrá sobre todos los que te odian.

Deuteronomio 30:19-20
Llamo hoy por testigos contra ustedes a los cielos y a la tierra, de que he puesto delante de ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tus descendientes, 20 amando al SEÑOR tu Dios, escuchando su voz y siéndole fiel. Porque él es tu vida y la prolongación de tus días, para que habites en la tierra que el SEÑOR juró que había de dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob”.

1 Reyes 8:56
¡Bendito sea el SEÑOR, que ha dado descanso a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había prometido! No ha fallado ninguna palabra de todas sus buenas promesas que expresó por medio de su siervo Moisés.

Salmos 91:9-10
Porque al SEÑOR, que es mi refugio,
al Altísimo, has puesto como tu morada,
no te sobrevendrá mal
ni la plaga se acercará a tu tienda.

Salmos 91:14-16
Porque en mí ha puesto su amor, yo lo libraré;
lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Él me invocará, y yo le responderé; con él estaré en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré;
lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación”.

Salmos 103:1-5
Bendice, oh alma mía, al SEÑOR. Bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, oh alma mía, al SEÑOR
y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias,
el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores
y de misericordia, el que sacia con bien tus anhelos[a]
de modo que te rejuvenezcas como el águila.

Salmos 107:17
Fueron afligidos los insensatos
a causa de su camino rebelde
y a causa de sus maldades.

Salmos 107:19-21
Pero cuando en su angustia clamaron al SEÑOR,
él los libró de sus aflicciones.
Envió su palabra y los sanó;
los libró de su ruina. ¡Den gracias al SEÑOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos del hombre!

Salmos 118:17
No moriré, sino que viviré
y contaré las obras del SEÑOR

Proverbios 4:20-24
Hijo mío, pon atención a mis palabras; inclina tu oído a mis dichos. No se aparten de tus ojos; guárdalos en medio de tu corazón. Porque ellos son vida a los que los hallan
medicina para todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada,
guarda tu corazón; porque de él emana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca y aleja de ti la falsedad de los labios.

Isaías 41:10
No temas, porque yo estoy contigo. No tengas miedo, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, y también te ayudaré. También te sustentaré con la diestra de mi justicia’.

Isaías 53:4-5
Ciertamente él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Nosotros lo tuvimos por azotado, como herido por Dios y afligido. 5 Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados.

Jeremías 1:12
Y el SEÑOR me dijo:
Has visto bien, porque yo vigilo[a] sobre mi palabra para ponerla por obra.

Jeremías 17:14
Oración pidiendo vindicación
Sáname, oh SEÑOR, y seré sano. Sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.

Jeremías 30:17
Porque yo te traeré sanidad y curaré tus heridas, dice el SEÑOR; pues te han llamado Desechada, diciendo: ‘Esta es Sion, a quien nadie busca’

Joel 3:10
Hagan espadas de sus rejas de arado y lanzas de sus podaderas. Diga el débil: “Soy valiente”.

Nahúm 1:9
9 ¿Qué traman contra el SEÑOR? ¡Él arrasará y no tomará venganza[a] dos veces de su enemigo!

Mateo 8:2-3
Y he aquí vino un leproso y se postró ante él diciendo:
¡Señor, si quieres, puedes limpiarme!
Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo:
Quiero. ¡Sé limpio!
Y al instante quedó limpio de la lepra.